FAKE FESTEN TOMATINA
       
     
 En PKMN trabajamos desde 2006 en un proyecto de investigación y acción que llamamos “Ciudad crea Ciudad” y que supone un experimento que habla de la necesidad de reformular la relación recíproca entre ciudad y ciudadano, proponiendo situar al ciudadano en el centro de las operaciones a través de las cuales se construyen nuestras ciudades. A través de este proyecto hemos tratado de vincular identidades individuales locales a situaciones urbanas contradictorias como manera de explicitarlas y denunciar la relación que estas tienen con la identidad colectiva de sus habitantes. “Lo que le pase a nuestras ciudades, les ocurre a sus habitantes”.   
       
     
 En 2014 operamos en el Centro Cultural de Matadero-Madrid dentro del contexto de Terraza Matadero intentando recrear las condiciones de relación del espacio público clásico dentro de un espacio público institucional en la actual coyuntura en la que los paradigmas que hemos conocido respecto a cultura, institución y espacio público están en un punto crítico subyugados a lógicas económicas en radical redefinición. Este es el contexto en el que opera Fake Festen, y lo hace ya dentro de estas nuevas lógicas y condiciones económicas y materiales.  En la palabra "Fiesta" están contenidas las ideas de celebración, reunión y de ausencia del trabajo más allá del descanso. Agustín García Calvo en sus escritos acerca de poder y pueblo describe cómo el Poder utiliza la Fiesta para comunicarse con la sociedad, considerando de este modo la fiesta como elemento cultural seudo-libre o condicionado (aunque sea con su mera aceptación) por el Estado, la autoridad o la institución.
       
     
 Este control festivo ejercido por el poder habitualmente para ilusionar o para desviar la atención de reivindicaciones y problemas sociales (utilizadas por ejemplo a través del mundo del fútbol en las últimas dos Eurocopas y penúltimo Mundial) pervierte parte de la esencia antropológica de la fiesta como espacio abierto en la dialéctica entre orden y caos o entre placer y trabajo. En los propios inicios de la Tomatina de Buñol, situado su origen en 1945 según las versiones mayormente aceptadas, vemos una lucha entre el régimen franquista y la comunidad local que impulsa la nueva tradición, lucha de trasfondo político en la que las ideologías entran en juego, y que termina con la regulación de la propia fiesta en 1959.
       
     
 La noción de fiesta popular habla de contexto e identidades locales, de culturas basadas en tradiciones. La revisión contemporánea de la fiesta tradicional plantea nuevas controversias que relacionan ciudad, cultura y economía, situando al turismo y al turista como nuevos agentes claves, ante las que investigadores de lo urbano como David Harvey (en “El arte de la Renta: la globalización y la mercantilización de la cultura”) hablan de la creación de situaciones de monopolismo ligadas a la diferenciación urbana como estrategia para la generación de rentabilidad comercial mediante el turismo cultural (como suponen por ejemplo figuras o títulos como la Capital Cultural Europea o La Noche en Blanco). La Tomatina de Buñol fue declarada en 2002 fiesta de interés turístico internacional. Tras la participación de unos 40.000 asistentes en la edición de 2012, la gran mayoría forasteros nacionales e internacionales, La Tomatina, se convierte desde 2013 un evento privatizado en el que toman parte unos 5.000 vecinos de manera gratuita junto a unas 15.000 personas foráneas que pagan entre una entrada mínima de 10 euros por participar hasta una entrada máxima de 750 euros que pagan los visitantes que quieren subirse al remolque de tomates de uno de los seis camiones que atraviesan las calles de la localidad durante la fiesta. En principio el Ayuntamiento otorga la concesión de la gestión de las 15.000 entradas del festejo a LaTomatina.es, perteneciente a la empresa Spaintastic, a cambio de 150.000 euros, dejando por tanto un espacio para la plusvalía económica generosa.  
       
     
 El sábado 23 de agosto se celebrará en Madrid La Tomatina Fake; el miércoles 27 de agosto tendrá lugar en Buñol la edición 2014 de La Tomatina. Entre ambas celebraciones habrá solo cuatro días pero una infinidad y diversidad de cuestiones acerca de cómo deseamos el futuro de nuestras ciudades, de nuestros espacios institucionales y culturales y de nuestros modos de relación y socialización.  Este proyecto ha sido desarrollado en Matadero Madrid, dentro de la programación Terraza Matadero 2014, comisariada por Vanesa Viloria y Sonsoles Rodríguez.
       
     
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FAKE FESTEN TOMATINA
       
     
FAKE FESTEN TOMATINA

"Fake Festen: Tomatina": la fiesta popular más loca y fresca que tendrá lugar este verano en Madrid es una copia.

"Fake Festen" es un proyecto de clonado y recontextualizado de fiestas folklóricas y tradicionales en espacios improbables, poniendo en juego y en crisis la distancia que separa alta cultura y cultura popular o también la idea de ciudad-marca basada en la mercantilización del patrimonio ciudadano respecto a las industrias culturales y turísticas. "Fake Festen" reivindica la relación, lo lúdico y la identidad local como combustibles del "hacer ciudad", y lo hace desde el encuentro y la diversión.

La primera edición, Tomatina*, se ha realizado el 23 de agosto de 2014 en Matadero-Madrid, como fake de las fiestas populares de Buñol en las que cada año, y no es potlach, unas 20000 personas (se) lanzan durante una hora unos 150.000 tomates transportados en camiones por las calles del pueblo.

 

 En PKMN trabajamos desde 2006 en un proyecto de investigación y acción que llamamos “Ciudad crea Ciudad” y que supone un experimento que habla de la necesidad de reformular la relación recíproca entre ciudad y ciudadano, proponiendo situar al ciudadano en el centro de las operaciones a través de las cuales se construyen nuestras ciudades. A través de este proyecto hemos tratado de vincular identidades individuales locales a situaciones urbanas contradictorias como manera de explicitarlas y denunciar la relación que estas tienen con la identidad colectiva de sus habitantes. “Lo que le pase a nuestras ciudades, les ocurre a sus habitantes”.   
       
     

En PKMN trabajamos desde 2006 en un proyecto de investigación y acción que llamamos “Ciudad crea Ciudad” y que supone un experimento que habla de la necesidad de reformular la relación recíproca entre ciudad y ciudadano, proponiendo situar al ciudadano en el centro de las operaciones a través de las cuales se construyen nuestras ciudades. A través de este proyecto hemos tratado de vincular identidades individuales locales a situaciones urbanas contradictorias como manera de explicitarlas y denunciar la relación que estas tienen con la identidad colectiva de sus habitantes. “Lo que le pase a nuestras ciudades, les ocurre a sus habitantes”.

 

 En 2014 operamos en el Centro Cultural de Matadero-Madrid dentro del contexto de Terraza Matadero intentando recrear las condiciones de relación del espacio público clásico dentro de un espacio público institucional en la actual coyuntura en la que los paradigmas que hemos conocido respecto a cultura, institución y espacio público están en un punto crítico subyugados a lógicas económicas en radical redefinición. Este es el contexto en el que opera Fake Festen, y lo hace ya dentro de estas nuevas lógicas y condiciones económicas y materiales.  En la palabra "Fiesta" están contenidas las ideas de celebración, reunión y de ausencia del trabajo más allá del descanso. Agustín García Calvo en sus escritos acerca de poder y pueblo describe cómo el Poder utiliza la Fiesta para comunicarse con la sociedad, considerando de este modo la fiesta como elemento cultural seudo-libre o condicionado (aunque sea con su mera aceptación) por el Estado, la autoridad o la institución.
       
     

En 2014 operamos en el Centro Cultural de Matadero-Madrid dentro del contexto de Terraza Matadero intentando recrear las condiciones de relación del espacio público clásico dentro de un espacio público institucional en la actual coyuntura en la que los paradigmas que hemos conocido respecto a cultura, institución y espacio público están en un punto crítico subyugados a lógicas económicas en radical redefinición. Este es el contexto en el que opera Fake Festen, y lo hace ya dentro de estas nuevas lógicas y condiciones económicas y materiales.

En la palabra "Fiesta" están contenidas las ideas de celebración, reunión y de ausencia del trabajo más allá del descanso. Agustín García Calvo en sus escritos acerca de poder y pueblo describe cómo el Poder utiliza la Fiesta para comunicarse con la sociedad, considerando de este modo la fiesta como elemento cultural seudo-libre o condicionado (aunque sea con su mera aceptación) por el Estado, la autoridad o la institución.

 Este control festivo ejercido por el poder habitualmente para ilusionar o para desviar la atención de reivindicaciones y problemas sociales (utilizadas por ejemplo a través del mundo del fútbol en las últimas dos Eurocopas y penúltimo Mundial) pervierte parte de la esencia antropológica de la fiesta como espacio abierto en la dialéctica entre orden y caos o entre placer y trabajo. En los propios inicios de la Tomatina de Buñol, situado su origen en 1945 según las versiones mayormente aceptadas, vemos una lucha entre el régimen franquista y la comunidad local que impulsa la nueva tradición, lucha de trasfondo político en la que las ideologías entran en juego, y que termina con la regulación de la propia fiesta en 1959.
       
     

Este control festivo ejercido por el poder habitualmente para ilusionar o para desviar la atención de reivindicaciones y problemas sociales (utilizadas por ejemplo a través del mundo del fútbol en las últimas dos Eurocopas y penúltimo Mundial) pervierte parte de la esencia antropológica de la fiesta como espacio abierto en la dialéctica entre orden y caos o entre placer y trabajo. En los propios inicios de la Tomatina de Buñol, situado su origen en 1945 según las versiones mayormente aceptadas, vemos una lucha entre el régimen franquista y la comunidad local que impulsa la nueva tradición, lucha de trasfondo político en la que las ideologías entran en juego, y que termina con la regulación de la propia fiesta en 1959.

 La noción de fiesta popular habla de contexto e identidades locales, de culturas basadas en tradiciones. La revisión contemporánea de la fiesta tradicional plantea nuevas controversias que relacionan ciudad, cultura y economía, situando al turismo y al turista como nuevos agentes claves, ante las que investigadores de lo urbano como David Harvey (en “El arte de la Renta: la globalización y la mercantilización de la cultura”) hablan de la creación de situaciones de monopolismo ligadas a la diferenciación urbana como estrategia para la generación de rentabilidad comercial mediante el turismo cultural (como suponen por ejemplo figuras o títulos como la Capital Cultural Europea o La Noche en Blanco). La Tomatina de Buñol fue declarada en 2002 fiesta de interés turístico internacional. Tras la participación de unos 40.000 asistentes en la edición de 2012, la gran mayoría forasteros nacionales e internacionales, La Tomatina, se convierte desde 2013 un evento privatizado en el que toman parte unos 5.000 vecinos de manera gratuita junto a unas 15.000 personas foráneas que pagan entre una entrada mínima de 10 euros por participar hasta una entrada máxima de 750 euros que pagan los visitantes que quieren subirse al remolque de tomates de uno de los seis camiones que atraviesan las calles de la localidad durante la fiesta. En principio el Ayuntamiento otorga la concesión de la gestión de las 15.000 entradas del festejo a LaTomatina.es, perteneciente a la empresa Spaintastic, a cambio de 150.000 euros, dejando por tanto un espacio para la plusvalía económica generosa.  
       
     

La noción de fiesta popular habla de contexto e identidades locales, de culturas basadas en tradiciones. La revisión contemporánea de la fiesta tradicional plantea nuevas controversias que relacionan ciudad, cultura y economía, situando al turismo y al turista como nuevos agentes claves, ante las que investigadores de lo urbano como David Harvey (en “El arte de la Renta: la globalización y la mercantilización de la cultura”) hablan de la creación de situaciones de monopolismo ligadas a la diferenciación urbana como estrategia para la generación de rentabilidad comercial mediante el turismo cultural (como suponen por ejemplo figuras o títulos como la Capital Cultural Europea o La Noche en Blanco). La Tomatina de Buñol fue declarada en 2002 fiesta de interés turístico internacional. Tras la participación de unos 40.000 asistentes en la edición de 2012, la gran mayoría forasteros nacionales e internacionales, La Tomatina, se convierte desde 2013 un evento privatizado en el que toman parte unos 5.000 vecinos de manera gratuita junto a unas 15.000 personas foráneas que pagan entre una entrada mínima de 10 euros por participar hasta una entrada máxima de 750 euros que pagan los visitantes que quieren subirse al remolque de tomates de uno de los seis camiones que atraviesan las calles de la localidad durante la fiesta. En principio el Ayuntamiento otorga la concesión de la gestión de las 15.000 entradas del festejo a LaTomatina.es, perteneciente a la empresa Spaintastic, a cambio de 150.000 euros, dejando por tanto un espacio para la plusvalía económica generosa.
 

 El sábado 23 de agosto se celebrará en Madrid La Tomatina Fake; el miércoles 27 de agosto tendrá lugar en Buñol la edición 2014 de La Tomatina. Entre ambas celebraciones habrá solo cuatro días pero una infinidad y diversidad de cuestiones acerca de cómo deseamos el futuro de nuestras ciudades, de nuestros espacios institucionales y culturales y de nuestros modos de relación y socialización.  Este proyecto ha sido desarrollado en Matadero Madrid, dentro de la programación Terraza Matadero 2014, comisariada por Vanesa Viloria y Sonsoles Rodríguez.
       
     

El sábado 23 de agosto se celebrará en Madrid La Tomatina Fake; el miércoles 27 de agosto tendrá lugar en Buñol la edición 2014 de La Tomatina. Entre ambas celebraciones habrá solo cuatro días pero una infinidad y diversidad de cuestiones acerca de cómo deseamos el futuro de nuestras ciudades, de nuestros espacios institucionales y culturales y de nuestros modos de relación y socialización.

Este proyecto ha sido desarrollado en Matadero Madrid, dentro de la programación Terraza Matadero 2014, comisariada por Vanesa Viloria y Sonsoles Rodríguez.

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